Esmeralda Rojas, es Psicóloga, y Voluntaria de trato directo de Fundación Abrázame. Y como su nombre lo dice es una joya para muchos niños y niñas. Estando siempre   dispuesta para ayudar a otros. Además ha sumado a sus hijas y marido en esta experiencia, generando una cadena familiar solidaria.

Esta Psicóloga nos cuenta que su relación con Fundación Abrázame comenzó hace algunos años, “participé en el programa del Dr.Jaar para ser familia de acogida por única vez, fue una tremenda experiencia, recibimos a una bebé de 10 días y estuvo con nosotros unos cuantos meses. Fue una experiencia inolvidable y que nos cambió la vida a todos en la familia. Pensé que íbamos a ayudar a la chiquitita recibiéndola en la casa y finalmente fue ella quien nos ayudó a nosotros a estar mejor, a ver la vida de una forma distinta, nos trajo amor y bienestar”. 

“Cuando se fue pensé de inmediato en buscar otra forma de ayudar y encontré a Abrázame, me llamaron para colaborar desde mi aporte profesional (no quería ser voluntaria de trato directo, porque quedé con mucha tristeza cuando se fue mi chiquitita).  Después de unos meses Cecilia me pidió que la acompañara a dejar unos útiles a Grada, nos invitaron a ver a los niños y uff fue imposible no pedir pasar a ser voluntaria de trato directo”, relató Esmeralda.

Esta Voluntaria, se siente comprometida 100% y  nos comentó que yo he involucrado a mis hijas y a mi marido en esta experiencia, hemos participado en las salidas con los niños y bueno la experiencia es hermosa, es como un paréntesis en el ir y venir cotidiano con tantas preocupaciones innecesarias. Los niños y niñas del hogar siempre están necesitando un abrazo, una palabra de cariño, jugar con ellos, limpiarles la nariz, darles la mano, ir a la plaza.  Cosas tan simples, pero que son de vital importancia para el desarrollo emocional de cada uno”.   

Respecto a encariñarse con los diferentes niños y niñas, Esmeralda afirmó que es inevitable “el hogar al que voy es de primera infancia, entonces los mayores tienen 3 años. A uno de los niños le hice cariño en la mejilla, como naturalmente lo hacía con mis hijas cuando eran pequeñas; él me miró, tomó mi mano y la volvió a pasar por su mejilla, fue muy emotivo. Ellos recuerdan a las voluntarias, con uno de ellos que me tocó ir de la mano al cine en una salida, la vez siguiente que fui se acercó y me preguntó cuándo íbamos a salir de nuevo.  Cosas pequeñas tal vez pero que están llenas de amor”. 

Sobre recomendar el trabajo voluntario, esta Psicóloga y Voluntaria de trato directo, agregó que “yo creo que es parte importante en la vida de las personas conocer esta realidad que a veces es un poco invisible para la sociedad.  Hay tanto niño que necesita tener una mano que le de cariño, el esfuerzo es mínimo y los resultados son grandes.  Hace bien para el alma, para ubicarse en la realidad y agradecer lo que tenemos”.