En Chile existen proyectos de familias de acogida desde comienzos de la década de los 90, pero solo habían sido ejecutados por organismos colaboradores. Eso hasta la década del 2000, periodo en que el Servicio Nacional de Menores (Sename) lanzó el programa de Familias de Acogida Especializada (FAE); una forma de cuidado alternativo y transitorio para niños de 0 a 17 años, quienes son víctimas de desprotección o han sufrido vulneraciones en sus derechos. La acogida es determinada por un tribunal de familia, por medio del ingreso de un recurso de protección. Y dentro de este grupo se encuentra Patricia García y su familia.

Una familia de acogida, es un programa que consiste en integrar a una familia alternativa (otros familiares o una familia externa) a aquellos niños, niñas y adolescentes cuyos derechos son vulnerados y, debido a una decisión judicial, deben ser separados de su familia de origen mientras se realizan las acciones pare restablecer su derecho a vivir con ella. Los requisitos para convertirse en familia de acogida externa son los siguientes: Interés y aptitudes para la crianza infantil. Ingresos económicos estables que satisfagan las necesidades básicas del grupo familiar. Salud psíquica y física compatibles con las labores propias del acogimiento. Mantener vínculos de afecto al igual que de desprendimiento, ya que el niño o niña deberá regresar con su familia de origen o irse a vivir definitivamente con su familia adoptiva. Tras las evaluaciones pertinentes, el menor es entregado a la familia que se hará cargo de él de manera provisoria.

-¿Cómo nace tu relación con Fundación Abrázame?

Nace desde mi necesidad de ayudar al prójimo, más aún a los niños. Encontré la página en Instagram o Facebook, no estoy segura cuál de las dos, y escribí. Me respondió Cecilia y automáticamente me agregaron al grupo de whatsapp. Al poco tiempo comenzó la remodelación de Fundamor y fue increíble estar ahí. Lejos la mejor experiencia de mi vida. Después de ser familia de acogida.

-¿Qué ha significado para tí esta experiencia de ser familia de acogida?

La verdad que ha sido una experiencia enriquecedora como familia, ver a mis hijos y a mi esposo amar sin condiciones a un niño que no es su hijo o su hermano, pero hacerlo parte de sus vidas al instante, amarlo y cuidarlo es una lección de vida que todos debiesen vivir. Entregar amor a un ser indefenso sin esperar nada a cambio, cambiarle la vida a un niño, entregarle un futuro mejor, es increíble, te llena el alma.

-¿Existe algún caso que recuerdes con más cariño?

Bueno dos casos, el primer niño, al cual llamaré mi principito que llego a nuestras vidas de 9 meses con mucho retraso psicomotor entre otras cosas, pasó su cumpleaños número uno y dos junto a nosotros para irse en adopción con sus maravillosos padres a los 2 añitos 4 meses Su cara cambio al segundo día. Ya podíamos ver expresión en su carita sus ojitos felices por los cariños que le entregaban mis hijos y todo el amor que mi esposo y yo le dimos día a día como si fuese nuestro hijo.

El segundo caso fue un bebé recién nacido, haitiano, precioso. Mi Juanito, él nos robó el corazón y el sueño ajajaj. Hoy está a punto de cumplir un año y ya goza de su familia definitiva, quienes lo aman y lo cuidan al 1000 %, son increíbles.

-¿Le recomendarías a otras personas este trabajo solidario?

De todas maneras, sin duda alguna ha sido lejos la mejor experiencia de mi vida. Cambiar el futuro de un niño, darle una familia y ser la suya, mientras se resuelve su situación legal de adopción, es increíble. Solo necesitas amor, nada más.

-¿Qué te parece que el nuevo Servicio de Protección Especializada Subsecretaría de la Niñez, potencie aún más el rol de las familias de acogida?

Me parece maravilloso, ojalá lo hagan más público y conocido, hay muchas personas que desconocen lo que significa ser familia de acogida